jueves, 2 de febrero de 2012

Cielo de un solo color, que me sigue enamorando



Las tardes tirado en la terraza, mirando el cielo, pensando en nada más que en no pensar, o en lo chiquito que soy dentro de todo. Siempre me relajó tirarme a mirar el cielo, siempre fue mi medio de desconectarme. Acostarme en el piso duro, sucio, desnivelado, sin importarme nada, como lo hacía cuando era chico, y contemplar la inmensidad. Nada puede hacerme sentir mejor conmigo mismo, que contemplar esa vasta inmensidad.


El cielo, arriba, intocable, ajeno, y a la vez tan acá, tan en todos lados. Me hace sentir chico, y grande. Estoy bajo él, en mi casa, en mi terraza, aferrado a mis problemas, pensando en mis soluciones, y bajo él están millones de personas más, en sus terrazas, sus bancos, sus plazas, caminando, aferrados a sus problemas, pensando en sus soluciones, muriendo del dolor de cabeza. Entonces pienso, ¿qué tan grave, o qué tan trascendental es lo que me puede estar pasando a mí? Seguramente en este mismo momento hay miles de personas a las que les están pasando cosas peores. Y también miles de personas a las que les están pasando cosas mejores. Pero no importa, porque somos todos miles, millones, y somos todos uno, estamos bajo el mismo cielo. Nada puede importar.

viernes, 20 de enero de 2012

http://lucesazules.tumblr.com , esto va a quedar más muerto de lo que está.

viernes, 25 de noviembre de 2011

Buscando el equilibrio perfecto entre facultad, trabajo, novio, amigos.
Descartamos dormir, pero todavía no alcanza.

martes, 27 de septiembre de 2011

Santi

Mi sobrinito queriendo saber sobre la facultad:

- Nosotros jugamos en el parque, ¿vos tenés un parque?
- Sí, pero es para los nenes chiquitos. Yo no puedo jugar en el parque.
- Un día voy con vos y te espero.
- ¿Me esperás mientras estudio?
- Sí.
- ¿Y vas a jugar en el parque?
- Sí, ¿tu señorita puede llevarme al parque?
- Yo no tengo señorita, tengo un profesor, que es como una señorita pero para gente grande.
- Yo también tengo un profesor, de música. ¿Tu profesor es como mi profesor?
- No sé, el mío no es de música. ¿Cómo es tu profesor?
- Tiene el pelo marrón.
- El mío tiene el pelo negro.
- Y usa remeras grises con el nombre, y con nombres y remeras de colores.
- Mi profesor también usa remeras de colores, y remeras como las mías.
- Y remeras como las mías pero grandes, ¿no?
- Sí, también remeras como las tuyas.
- ¿Y remeras de Mickey Mouse?
- También remeras de Mickey Mouse.
- ¿Y toman la merienda?
- Sí, tomo la merienda pero cuando yo quiero. Voy solo a un kiosco y me compro la merienda.
- ¿Puedo tomar la merienda?
- Sí, yo te compro la merienda.
- ¿Y si tengo sed que hago?
- Vamos al kiosco y te compro algo para tomar.

:)

sábado, 10 de septiembre de 2011

Bang! Bang! I hit the ground


- ¡Dios! ¡Cómo me gustaría dejar de pensar boluda! Tengo un serio problema, creo que a vos también te pasa: Me maquino por todo, por todo. O no sé, aunque esté enojado por algo en lo que sí tengo razón, no puedo darlo por sentado y pensar en otra cosa.
- Es verdad, es como que sentís una sola cosa a la vez y te concentrás en eso. O sea, es tanto lo que nos maquinamos que nos ocupa todo. Pero no se puede evitar. Te entiendo.
- Me tranquiliza que me entiendas. Es horrible, ¿viste? Me gustaría poder olvidarme de las cosas rápido.
- Mal.


(Me tranquiliza que me entiendas, me tranquiliza saber que no soy el único obsesivo suelto por ahí.)

jueves, 8 de septiembre de 2011

Inspiración, debo dejar de depender de

Las 00.33 a.m. del Jueves, y yo acá, esperando inspiración. Cometiendo ese terrible error: Esperar. Esperar inspiración, para colmo. ¿Qué mierda estoy pensando?
La inspiración no se espera, se busca. Bah, ni siquiera se busca; es más una excusa para no hacer que una razón para hacer desde la nada.
En tercer año, para Lengua y Literatura, había estudiado el Decálogo del Perfecto Cuentista, de Horacio Quiroga, el cual claramente no recuerdo. Sólo recuerdo una de las máximas, que decía algo así como que nunca hay que escribir bajo el imperio de la emoción, sino que hay que evocarla luego. Si se logra hacer ésto, ya se está a mitad de camino.
El verdadero arte está ahí, porque éso es en realidad crear algo partiendo de nada.
No es que esté en contra de la inspiración, ni mucho menos. Bienvenida sea, cuando quiera venir. Pero mientras tanto, tengo un guión que reescribir y presentar mañana, y si sigo acá, esperando, sabemos cuál va a ser el resultado.

lunes, 22 de agosto de 2011

Full of shit.

miércoles, 20 de julio de 2011

Who I am

So, after finally having met me;
with all my cards put on the table;
being aware of not only some of my parts, but all of them;
knowing my strengths and my weeknesses;
almost knowing for sure who I am, who I was, who I think I was meant to be, and who I really want to be;
taking all the chances;
for better or worse;
I will keep the dream alive ~





jueves, 23 de junio de 2011

No es lluvia...


Es uno de esos días en los que necesito un abrazo, y que me prestes más atención de la usual.


viernes, 27 de mayo de 2011

In the oven ~

Longitudes de onda, amplitudes, reverbs, coloraturas, altura, frecuencia, ¿cómo se transforma en eléctrica la energía cinética producida por el sonido? El sonido son diferencias de presión, acordate. Niveles de línea, de mic y de parlante; deciBeles, dBSPL, dBU, dBV, dBetc.; micrófonos de condensador, dinámicos, de bobina móvil (¿no es lo mismo que condensador?); alimentación Phantom -no es lo mismo que una pila-; fichas canon, TS, TRS, PFA? TSA? Algo con A era, TRSA, TRHDSU; Cables de 1 conductor y malla, de dos conductores y malla (o balanceados), bipolares; sonido directo, room tone, sonido solo, doblaje, corbatero, boom, caña, reverb de vuelta, acústica, materiales aislantes, ruido; grabadora, consola; eso de las curvas, de que el oído humano tiende a ¿no escuchar? ¿menospreciar? ¿qué cosa? frecuencias ¿agudas? ¿otras?; eso de +4dBU, -10dBFS, 1,33 volts, amparaje, tensión, corriente continua, discontinua, transformadores; timbre, ¿coloratura de nuevo?; sonido.

Leer. Releer. Rereleer.
Entender.
Relacionar.
Relacionar.
Relacionar.



Tenés una semana, ¡calmate!
(Sabés que no la vas a aprovechar)






- Además escribir un guión, dale. (Estructura narrativa clásica, equilibrio inicial y final, puntos de giro, clímax, perspectiva de personajes, conflicto, metas que se oponen, lucha de fuerzas -cómo me cuesta que sean iguales!- y dadada). Y averiguar cómo mierda hacer una pared de utilería que parezca real, sea barata, y fácil de transportar, dale. -
(Es una gran mentira, me re cabe guión y arte, pero odio estar hasta las manos)







viernes, 29 de abril de 2011

Outsider ~

Outstanding boy! solía decirme una profesora de Inglés que tuve, por mis buenas notas.
Outstanding: sobresaliente. Quizás tenía razón, quizás tenga razón.
Pero yo no diría outstanding, mejor me sienta outsider.

Outsider, porque así me siento muchas veces: como un extraño, como alguien de afuera, como alguien que no pertenece a donde está.

Peco de pretencioso, lo sé. Pero no puedo evitarlo. ¿Cómo sentirme a gusto en algún lado, si me siento tan diferente a todo el mundo? ¿Cuál se supone que es mi lugar?

Para partir de alguna base, está el hecho de ser gay. Obviamente, intento que eso no me separe ni nada. Pero a veces la misma gente te separa y señala, o a veces yo mismo me separo, por sentirme tan distinto. Entonces, cualquiera pensaría que, si me siento tan fuera de lugar entre gente heterosexual, tendría que sentirme a gusto en un ambiente gay.

Eso lo que pienso yo también, es lo lógico, ¿no? Pero no, por más lógico que parezca, no es así. Porque entre gays, me siento todavía más desubicado que entre heterosexuales. ¿Por qué? Porque son la gente más estereotipada que conozco. Y peco también, quizás, de prejuzgar, porque no todo el mundo es igual. Pero de todo el mundo gay, creo que el 90% se preocupa por las mismas banalidades.

Hablar de ropa, de la vida de gente famosa, de cuál es la última canción de Gaga, Beyonce, Britney o Madonna, de cómo tal estuvo con tal otro que es el ex de aquel otro que es el mejor amigo del tal primero, de que ese es una puta, ese una pasiva, de que odias que te discriminen (¡pero vos también discriminás flaco!), de qué me voy a poner el viernes, qué me voy a poner el sábado, de lo drogado que estaba ayer, del pedo que me agarré el finde pasado, de que me comí a 15, o de que no me acuerdo a cuántos me comí, hablar tratándose como mujeres, en femenino; hablar de cualquier cosa, en definitiva, que implique no estar hablando. Que implique no pensar. Y no sentir.

Ser de plástico.

Si lo analizo a fondo, ese es mi problema: soy un ambientalista, alguien que no tira papeles en la calle, que se entristece con la tala de árboles, que se preocupa por el agua. Ese es el problema: Soy un ambientalista, en un mundo que es cada día más plástico. -Sí, es una metáfora-

No se trata de orientaciones sexuales, después de todo, ni de gustos de música, de ideas políticas, de nacionalidades, de etnias; no se trata de nada de eso, no. Se trata de algo mucho más amplio: del plástico.

Outsider, porque a veces siento que, hoy en día, es más la gente de plástico, que la gente de verdad. Pero no me siento mal por ser un extranjero, por ser distinto. Al contrario, me enorgullece ser así. Me enorgullece ser real.

Y si me vengo a pensarlo, sé que no soy el único así. Queda todavía mucha gente real, a pesar de la toxicidad del plástico.
Y sé que tengo mi lugar en el mundo: que tengo amigos que también son reales, una familia que no es de plástico, y un novio de verdad, también. Tengo que admitir que si no soy de plástico, ellos deben tener mucho que ver.

En este mundo de plástico, sigo sintiéndome fuera de lugar. Y lo más probable es que eso nunca cambie. Pero sé que no estoy solo.


lunes, 28 de marzo de 2011

The dead of night ~

¿Qué es lo bueno de tener que comerse un viaje de dos horas a las seis de la mañana? Prácticamente nada. Dormir poco y viajar mucho, sentado en un asiento pensado ergonómicamente para hacer que cualquier posición que elijas resulte incómoda, golpeándote contra la ventana por cada bache que hay en la calle, cayéndote hacia adelante con cada frenada del colectivero; para después darte cuenta del chichón nuevo que te salió o quedarte dormido al mínimo asomo de aburrimiento, es de lo más molesto y contracturante.

Pero, por otra parte, no puedo evitar disfrutar de la vista tan inusual. El sol apenas está asomándose, y mientras las penumbras van desapareciendo poco a poco, poco a poco también va apareciendo la gente. No toda la gente, vale aclarar: son solo algunos, aquellos que se despiertan con la ciudad; aquellos que despiertan a la ciudad. Y mientras el sol sigue subiendo, estas personas-personajes van dejándose llevar, actuando casi por inercia, como bailando al compás de alguna canción muy lenta que se va volviendo más y más estridente.

Se cruzan sus caras de sueño, sus miradas, sus ojeras, alguna sonrisa, otro bostezo, y, por un instante, es como si todos fuéramos cómplices, parte de lo mismo: Nadie quiere despertarse temprano, y menos si es para tener que trabajar o estudiar estando todavía dormidos. Pero todos sabemos que no hay otra opción, y nos entendemos.

A la madrugada, cuando la ciudad comienza a despertarse, no hay gritos en las calles, no hay autos acelerando, frenando, tocando la bocina; incluso los que hablan se cuidan de no hacerlo en un tono muy fuerte. Eso es lo que me gusta de este viaje, de esta hora: ser un testigo y partícipe más de la ciudad que se despierta. Ver a la gente, con sus caras de sueño, dirigirse hacia donde se los necesita; algunas luces en algunas ventanas encenderse, al tiempo que se apagan las luces de la calle; y ver como se transforma todo. Pareciera que hay algo mágico en el aire a la mañana, que cuando el reloj marca las siete, entre el ajetreo, el ruido, y el apuro de la gente, es imposible percibir.


sábado, 19 de marzo de 2011

Herido, perdido

Es sólo mi corazón, que es más tóxico que mi vida ~
¿Qué es lo que te duele?

Me duele haberle cagado el cumpleaños y ni siquiera acordarme.
Me duele ser completamente distinto a mí y no poder controlarlo.
Me duele no reconocerme en esos momentos.
Me duele que piense que ya no hay la misma chispa.
Me duele que tenga miedo.
Me duele que ese miedo a veces lo tenga yo también.
Me duele no saber qué hacer.
Me duele no poder arreglar las cosas.
Me duele ni siquiera saber qué decir.
Me duele hacerle tan mal.
Me duele hacerme mal.
Me duele no entender motivos; me duele sospechar que ni siquiera los hay.
Me duele sentirme perdido.
Me duele sentir que las cosas se me van de las manos.
Me duele que todo me salga tan mal, y me duele que sea por mi culpa.
Me duele mucho.

¿Cómo le saco una foto a eso?

martes, 1 de marzo de 2011

A hard day's night

Hay noches en las que dormir me da miedo. Pasan las horas, lentas, pasa la gente, paso de hacer una cosa, a otra, a otra, a otra, con tal de cansarme. De cansarme lo suficiente como para caer dormido en el mismo instante en el que me apoye en la cama. Porque en realidad, dormir no es lo que me da miedo. Ir a dormir, sí.
Porque hay noches en las que sé que en el instante en el que que me apoye en la cama, no voy a caer dormido. No, no voy a poder dormir, porque en lugar de eso, voy a estar pensando. Y de noche, entre la oscuridad, entre el silencio, y entre la calma, es cuando aquellos pensamientos que incansablemente intentamos alejar durante el día, disfrutan de hacerse ver, de hacerse escuchar a gritos, y de agitarnos.

martes, 1 de febrero de 2011

Todo se transforma ♪

Odio los estereotipos;
los casilleros;
las etiquetas;
las creencias generales;
los prejuicios;
las generalizaciones;
los rótulos;
las clasificaciones;
odio todo aquello que implique dar por hecho algo que todavía no se sabe.

Como creer que la mejor parte es el principio, que las personas no cambian, que las cosas no pueden mejorar, o que las cosas no pueden empeorar, que algo que no nos gusta nunca va a gustarnos, o que algo que nos gusta no puede dejar de gustarnos, que las decisiones son irreversibles, que la gente no puede arrepentirse, que pedir perdón no sirve de nada, que alguien nunca nos va a decepcionar, que todo el mundo va a decepcionarnos alguna vez, que no nacimos para ser padres, que no servimos para lo que hacemos, que somos los mejores en lo que hacemos, y muchísimos otros ques más.

Creo que nada es eterno, ni siquiera sé si el tiempo lo es. Nada, excepto el amor. Y, obviamente, aquello que se relaciona con él, y que está basado en él, como amistades, lazos familiares, y lazos de todo tipo. Creo que el amor, a lo largo del tiempo, y más allá del tiempo, es lo único que dura. Quizás cambie de forma, de tipo, o lo que sea, pero si el amor es verdadero, ahí va a estar, uniendo a esas dos personas, siempre.

Volviendo al tema: las determinaciones, determinando, limitan. Es lo único que saben hacer, y no me parece una función muy útil.
Prefiero sorprenderme día a día, por cada persona, cada lugar, cada actitud, cada pensamiento, y por cada cambio, a tener que dar todo por sentado.

Si las cosas no cambiaran, ¿qué sentido tendría la vida? Y más importante, si las personas no pudieran cambiar, es decir, si no pudieran mejorar, ¿qué sentido tendría que estuviéramos viviendo?

miércoles, 12 de enero de 2011

No sé cómo pasó, cuándo pasó, o por qué pasó.
No sé exactamente qué fue lo que pasó.
Pero en algún momento,
entre tantas noches,
tantos días,
tantos amigos,
tanto éxtasis,
tanta felicidad,
tanta angustía,
entre tanto,
entre todo,
en algún momento me perdí.
Y yo ya no era yo,
ni las personas que tenía al lado eran las personas que quería al lado,
ni los lugares en los que estaba eran los lugares en los que tenía que estar,
ni los tiempos que pasaban eran los tiempos que tenían que pasar,
ni las cosas que hice eran las cosas que tendría que haber hecho.
Y no eran las cosas que YO hubiera hecho.
Entre tanto, entre nada, me perdí.

Y acá estoy, ahora.
En el lugar,
en el tiempo,
con la gente,
y sin la gente,
a lo que todo esto me llevó.

Y lo único que puedo sentir es una angustia horrible, por haberme ido de mí mismo tanto tiempo.
Y una gran extrañeza, una sensación de asombro,
de que él me haya encontrado, allá a lo lejos.
O acá, muy adentro.
Muy adentro de mis ojos.
Y haya visto más allá de mí.
De que me esté ayudando de a poco a transformarme,
a cambiar,
a mejorar,
a volver a ser quien era;
y quien quiero ser.
A ser yo.


~ I'm no stranger to this place, where real life and dreams collide, and, even though I fall from grace, I will keep the dream alive.

sábado, 8 de enero de 2011

A veces quisiera...

A veces quisiera que no me dolieran
cosas que yo sé que no puedo evitar.
A veces quisiera que no fueran ciertas
las trampas que intuyo, nos van a atrapar.
A veces quisiera ser extraterrestre
para no ser cómplice de esta humanidad.
Pero soy un chino que lo aplasta un tanque;
y soy el soldado que en el tanque va.
Y soy dos mellizos temblando de miedo,
frente a la mentira y frente al la verdad.
Y soy esa madre que regala un hijo;
y soy esa otra, que lo va a criar,
saqueando mercados, blandiendo una bolsa,
última defensa de su integridad.
Y soy el político que sé que me miente;
y soy el sirviente del F.M.I.
Soy el periodista que más me divierte,
soy el presidente que adelanta el fin.
Y soy la impotencia, la angustia, la nada,
soy una mirada que no aguanta ver...
A veces quisiera que no me doliera...
pero no soy sabia... qué le voy a hacer.




Marilina Ross

martes, 14 de diciembre de 2010

Le doy asco.
Le rompí el corazón.

Me doy asco, me rompí el corazón.

lunes, 6 de diciembre de 2010

Mi blog se está volviendo muy emo, y no me cabe. Pero todos tenemos altibajos, y es entendible.

Lo importante es saber que para ser feliz, alcanza con tener ganas. :)